Cuento corto Borgeano, vale la pena leerlo y reflexionar, o al menos dedicarle un pensamiento o una sonrisa, a las cosas que preceden nuestra existencia y sobrepasan nuestro entendimiento. De lectura rápida y fin preciso. Olvidado y entrañable vicio el de transmitir cultura; me rebalsan las ganas de alimentar mi esperanza por esa pequeña minoría que sigue eligiendo un libro por sobre Tinelli, que sigue prefiriendo una amistad por sobre un bien, que sigue intentando entender que siempre la mejor caricia para el alma, es demostrar que uno es consciente de que las verdaderas cosas, tienen (un incalculable) valor, y no precio.
Años después Dante se moría en Ravena, tan injustificado y tan solo como cualquier hombre. En un sueño, Dios le declaró el secreto propósito de su vida y de su labor; Dante, maravillado, supo al fin quién era y qué era y bendijo sus amarguras. La tradición refiere que, al despertar, sintió que había recibido y perdido una cosa infinita, algo que no podía recuperar, ni vislumbrar siquiera, porque la máquina del mundo es harto compleja para la simplicidad de los hombres.